Los partidos hay que jugarlos

En 2018 hay un nuevo mundial de fútbol y la selección uruguaya volverá a decir presente. Desde hace mucho tiempo, Uruguay sabe que los partidos no se juegan antes de que el referí marque el pitazo inicial. Los partidos se juegan en la cancha y se terminan cuando se terminan. Y lo sabe desde hace muchísimo tiempo.

Por allá, por el año 1950, Brasil era anfitrión de la Copa del Mundo. Es cierto que había mucho menos dinero en los mundiales, pero también es cierto que la información era mucho menos, lo que podíamos saber era por rumores y espías, el mito y la leyenda eran parte y esencia del deporte rey. Y allá fuimos a jugar la final a la que llegamos porque el fixture lo marcaba así, con la estampa de haber sido los primeros campeones mundiales, pero con el coraje de la personalidad propia.

Ellos, venían jugando esa final hace rato, con el monstruoso Maracaná repleto de gente y el jogo bonito que era un misterio a voces en todo el mundo. Era imposible ganar para nosotros e imposible perder para ellos.

Lo que sigue, es una serie de posters diseñados porque sí, por amor al arte, recordando y rememorando la epopeya de los 11 celestes que una vez supieron silenciar a la poderosa selección brasilera.